Aldana Pulido recientemente obtuvo su doctorado en la Universidad de Buenos Aires, que realizó con una beca del CONICET perteneciente a la convocatoria de los Proyectos de Investigación de Unidades Ejecutoras (PUE) del ISHIR.

Aldana Pulido es Profesora de Historia graduada en el Instituto Superior de Profesorado N°3 de Villa Constitución y Profesora de Economía por la misma institución. Realizó dos especializaciones, una en Ciencias Sociales y otra en Educación y Tics, en el Instituto Nacional de Formación Docente y completó la Maestría en Enseñanza de la Historia en la Universidad Nacional de Rosario (UNR). Ahora suma el título de Doctora de la Universidad de Buenos Aires (UBA) en el área de Estudios de Género. En la beca que le permitió doctorarse tuvo como directora a la Dra. Paula Caldo (ISHIR, CONICET-UNR) y como co-directora a la Dra. Sandra Fernández (ISHIR, CONICET-UNR).

 

Mujeres que se encuentran

Género, sociabilidad femenina y consumo” es el título de la tesis que defendió Aldana Pulido el miércoles 13 de diciembre de 2023 y con esto se convirtió en la primera integrante del ISHIR con beca de Proyecto PUE en obtener su doctorado.

La reciente doctorada centró su investigación en las mujeres burguesas y sus prácticas de sociabilidad informal en Rosario, en la época de entreguerras, décadas de 1920 y 1930. “La sociabilidad formal en Rosario es un tema muy estudiado localmente. Por ejemplo, están los estudios de Gabriela Dalla Corte de sociedades y asociaciones de beneficencia, los estudios sobre la sociedad de Damas de la Caridad de Marta Bonaudo, que era la forma en que estas mujeres lograban participar en política ya que no podían votar. Me moví de esos temas e indagué en la sociabilidad informal y me encontré que al no estar vinculada a una institución en específico o a un lugar estaba el desafío de dónde encontrarla, de las fuentes”.

Paula Caldo y Aldana Pulido.

El concepto de sociabilidad se refiere al acto de juntarse, de reunirse con un fin. “Las busqué juntas para ver qué identidades de género y clase construían o tenían, y ahí fui descubriendo cosas que no esperaba. Yo creía que iba a haber más interés en estas mujeres burguesas en separarse los varones de la misma clase, que las diferencias marcadas las iba a encontrar en la cuestión de género y me di cuenta a lo largo de la investigación que estaban mucho más preocupadas por separarse de las mujeres trabajadoras que por marcar un espacio que sea femenino. Si bien lo tuvieron y fueron muy hábiles para construirlo, estaban muy interesadas en marcar una diferencia otras mujeres de otras clases sociales” explica Aldana.

“Ellas eran las que tutelaban, las que estaban a la moda, las que podían consumir una variedad de artículos y objetos que las otras no, pero en simultáneo el mercado se fue ampliando y en algún punto se fue democratizando el consumo y empezaron a aparecer las imitaciones, emulaciones y copias” señala Aldana y agrega que es ahí donde aparece el enojo y la indignación de las burguesas, cuando otras mujeres empiezan a acceder a lo mismo que ellas o a cosas parecidas.

“La moda se transmite de muchas formas, en fotografías, imágenes y revistas y si eras una modista hábil podías hacerte un modelo parecido del mismo vestido que la burguesa se compraba incluso fuera del país. Entonces a muchas cosas que hacían, las burguesas le ponían ese plus de distinción, de buenas maneras, de civilidad donde trataban de mostrar que no era lo mismo: no era lo mismo un baile para la burguesía que un baile para los sectores populares, de hecho, el diario publicaba: estos bailes deben prohibirse, con respecto a los bailes de los sectores trabajadores. Se apelaba todo el tiempo a cierto miedo, amenaza a las costumbres, a los valores. Algunas mujeres decían que si la moral cambiaba no necesariamente iba a ser peor que antes, Elvira Aldao, al respecto dice no nos escandalicemos, que hay muchas cosas que ya pasaban o que los hombres siempre hicieron lo que quisieron, que éramos las mujeres las que teníamos que cumplir algunas normas” explica Aldana Pulido.

Cuatro prácticas

A lo largo de su trabajo de investigación, Aldana pudo rastrear y ubicar cuatro prácticas características de la sociabilidad informal de las mujeres. En primer lugar, la práctica de la reunión, que puede estar en muchos lugares, en el hogar, en un club o una tienda.

“La práctica del veraneo, que fue una buena arista de la clase social y fue uno de los capítulos qué más me gustó hacer. Pensar como estas mujeres veraneaban, actividades que se publicaban constantemente en La Capital y en las revistas, en donde se mostraba lo que estaban haciendo en Mar del Plata, como una forma de expresar su estatus y de mezclarse con las mujeres de la clase dirigente nacional, que no eran burguesas, sino que tenían una historia más patricia” explica Aldana Pulido.

La tercera práctica rastreada por la doctora Pulido fue la escritura y la lectura, que da cuenta que las mujeres se pudieron empezar a encontrar a través del papel, del texto, de lo que podían publicar en las revistas, de lo que podían leer, incluso en el acto de enviar una carta de lectores al diario.

Por último, pensar la moda, la práctica del vestir, como una práctica de sociabilidad, que les permitía ser parte de ciertas tendencias, modelos de vida, mostrarse modernas y a su vez tratar de marcar fronteras con otra clase. “Nuestra sociedad es una sociedad de cuerpos vestidos, el vestuario marca los lugares y qué se espera de cada uno y cada una en cuanto a la vestimenta para determinada ocasión, marca pertenencia, entonces pensar a la moda también fue muy interesante de la mano de todos los estudios visuales y de la cultura del vestir” indica Aldana Pulido.

“Ninguna de esas cuatro prácticas de sociabilidad puede pensarse sin el consumo, y el consumo en una sociedad como Rosario es estructural para la década del 20 y 30. Todo se va tejiendo y cosiendo a través del consumo, de la posibilidad de comprar objetos materiales y también de consumir estilos, identidades, estéticas, formas” explica Aldana.

Balance y conclusión

Después de cinco años de investigación y de trabajo de análisis de diversidad de fuentes –censos, revistas, diarios, libros, fotografías – la doctora Aldana Pulido reflexiona: “Llegué a una visión más compleja de las mujeres y de la vida cotidiana del periodo. La estructura de la familia era mucho más moderna de lo que creemos, lo que pude averiguar a través del análisis del censo es que era una sociedad donde la mayor parte de la población era muy joven, tenían menos de 40 años y muy pocos hijos, 1 o 2 y algunas mujeres no tenían hijos. No es una cuestión de que eran jóvenes solamente, sino que habían tenido esos hijos en el inicio del matrimonio y no habían seguido teniendo una maternidad más profusa y eso también marca distintas posibilidades o trayectos vitales para las mujeres. Es más habitual desde el sentido común que imaginemos a una familia de hace 100 años como muy numerosa, de muchos hijos, sin embargo, no es la regla, en general eran familias bastantes más pequeñas, muy alineado a lo que estamos habituados hoy como “familia tipo”.

Por delante, la doctora Aldana Pulido tiene el desafío de comparar los resultados de su investigación con estudios de Brasil y Chile, para avanzar en historia comparada y localizar diferencias y puntos de encuentro. “También me queda pensar en los sectores trabajadores, que va a tener sus propios desafíos porque las fuentes se van haciendo más esquivas y fragmentarias, quienes estudian las clases trabajadoras lo han señalado, la dificultad de estudiar los grupos subalternos”.

Primera becaria del PUE

La Dra. Sandra Fernández, Directora del ISHIR, al respecto del doctorado indica: “No es menor que Aldana no viene de la estructura universitaria, pudo presentarse a partir de la línea institucional del PUE y a lo largo de los años de beca, que cumple en tiempo y forma, y también realizar una maestría. Por eso es importante remarcar la vocación científica de Aldana y el compromiso profesional que demostró”.

“Lo logrado por Aldana es muy importante porque significa el cumplimiento de una meta que arranca en el 2018. Con Paula Caldo hicimos una apuesta por una temática y un perfil que estuviera en el marco de un proyecto institucional que superara los límites habituales y la buena decisión que tomamos está a la vista porque Aldana está recibida, doctorada en la Universidad de Buenos Aires con la nota máxima y muestra que las cosas hay que hacerlas” destacó la Dra. Sandra Fernández.

Aldana Pulido y Sandra Fernández.